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Manifiesto sobre la tragedia que enluta a Venezuela

Los exjefes de Estado y de Gobierno miembros de la Iniciativa Democrática de España y las Américas (Grupo IDEA), hacemos constar lo siguiente:

El doble terremoto ocurrido en Venezuela, que deja a miles de víctimas fatales y heridos, así como decenas de miles de desaparecidos tras la destrucción de edificios, viviendas, infraestructura en toda la geografía nacional, de modo más trágico en su denominado Estado La Guaira, ha hecho manifiesta la incapacidad de su dictadura cleptócrata para asumir una mínima asistencia reparadora ante el desastre humanitario mencionado y sus dimensiones colosales.

La cooperación y ayuda masiva de gobiernos extranjeros ha logrado paliar esa ausencia injustificable, incluso la de la Fuerza Armada venezolana, durante las horas más críticas. Aquellas están llevando sosiego y esperanza a las víctimas sobrevivientes y a los familiares de las fallecidas.

La fatalidad le arrancó el derecho a la vida a miles de venezolanos, y su onda pulverizó el sentido humano de la misma vida al acabar con sus bienes esenciales, obra del esfuerzo sacrificado de cada familia afectada y damnificada.

Al sumar nuestra palabra de acompañamiento y solidaridad con el pueblo venezolano en medio de su dolor, de su luto y recogimiento expectante - ajenos a todo espíritu de celebración - alertamos a los gobiernos democráticos acerca del grave dilema que se cierne sobre el destino de esa querida nación. A lo largo de su remota historia fue símbolo y ejemplo de libertades y de apego estricto a los valores éticos de la democracia.

El cisne negro de los terremotos ahora obliga a un claro discernimiento entre el pragmatismo utilitario que ha dominado en los planes que se hacían con relación a la estabilización de Venezuela, desde el pasado 3 de enero, y el protagonismo que, con incuestionable legitimidad, ahora corresponde a los venezolanos para dibujar su propio porvenir. El que se impida a María Corina Machado, Premio Nobel de la Paz y vertebradora del sosiego de su nación, regresar a su país para acompañar solidariamente a los deudos de los caídos, muestra la peor cara del señalado dilema, que no es político ni ideológico, sino de franca oposición entre los intereses económicos y las leyes de humanidad.

La experiencia, tal como lo confirma la tragedia en la que ahora está sumida Venezuela, prueba que cuando los parámetros de lo moral se ausentan de la vida política, el saldo son muertes y destrucción. Nada es más efectivo y propicio al bien común y a la paz como nutriente de la resiliencia - lo confirma el mismo pueblo venezolano como víctima directa - que el sentimiento de solidaridad, en la confianza mutua, tome cuerpo bajo un liderazgo leal y en medio del dolor compartido.

Venezuela tiene derecho a que la legitimidad democrática que forjó en 2024 se haga presente en estas horas aciagas, como para poder mirar con seguridad, con el optimismo de la voluntad y en un marco de confianza restablecida, la posibilidad de su reconstrucción, con apoyo internacional, hasta que `pueda alcanzar el bien de la estabilidad social y la recuperación de su bienestar perdido.

Julio 1ro. de 2026

Fuente: Grupo Idea
Autor: Grupo Idea